óxido

Esta serie de imágenes muestra el día a día de cuatro de los veintidós tripulantes de un barco que fue abandonado por su armador en el Puerto de Luz de Las Palmas de Gran Canaria a miles de kilómetros de sus hogares, en septiembre de 2009. El caso de Ismael Reyes (Cuba), Issa Sidifall (Mauritania), Mor Thiam (Senegal) y Pedro Leyva (Cuba) no es en absoluto un hecho aislado.

Sin papeles, sin dinero y sin trabajo sobreviven gracias a la caridad de algunas personas y a la asociación Stella Maris, que les abastece con algunos víveres indispensables. Invisibles ante la sociedad solo tienen dos opciones; rendirse y renunciar a lo que el armadorJosé Antonio Gámez les debe o luchar por lo que les corresponde mediante la espera malviviendo en el barco. Esperando poder regresar a sus respectivos países para reunirse con sus familias, pasan los días. Los días se convierten en años; años a la deriva.

La prolongada situación de incertidumbre oxida no solo su salud, al no poder cubrir las necesidades básicas, sino también sus almas.

En junio de 2014 se llevan al barco petrolero Iballa G a Turquía, Tuzla y no se sabe bien si es para desguace o para repararlo. Los marineros, que llevan ya cinco años viviendo en el petrolero, tienen que salir del barco y buscar un nuevo refugio. Sin haber cobrado aún el dinero que se les debe y siendo considerados inmigrantes ilegales, no tienen a donde ir. Solo gracias a la ayuda desinteresada de algunas amistades que han ido haciendo durante su estancia en el puerto, consiguen tomar rumbo, cada uno por separado.

A día de hoy siguen esperando que se haga justicia. 

El Iballa G estaba abarloado en tercera fila junto a otros dos barcos que estaban también abandonados. El petrolero corrió el riesgo de hundirse una vez, pero la rápida actuación de los marineros, que cortaron los cabos que le unían al barco, ahora hundido, permitió que no ocurriera una tragedia. Hoy queda como recuerdo de ese hecho una boya verde que indica que ahí hay un barco hundido.

Para llegar al Iballa G había que pasar por los otros dos barcos mencionados. Para subir al primero era necesario subir por una escalinata de cuerda y tablillas de unos diez metros. Para acceder al segundo había que saltar y agarrarse a una cuerda para no caer al mar. Por fin, para llegar al Iballa G se tenía que pasar por encima de una inestable plancha de metal. 

Tres días antes de empezar esta serie fotográfica, falleció Virara (Etiopía) intentando pasar del primer al segundo barco. Esta serie va dedicada a él. 

 

Exposición

  • Gran Canaria Espacio Digital (Las Palmas de Gran Canaria). Febrero 2016
  • TEA (Tenerife) dentro de la sección oficial de Fotonoviembre 2015. 3-17 Noviembre.